Uffff, quien lo iba a decir Hermano, (claro que debemos seguir llamándonos así, que cojones!), ha pasado un mes desde que leí tu correo, quien lo iba a decir, parece ayer, debe ser este mes que parece que me lo he pasado dormido. La verdad es que ya casi que tenía como un deber apuntado el responderte, el decirte algo, pero no quería que fuese cualquier cosa, simplemente por la cortesía de contestar, creo que por el cariño que supongo que recuerdas te tengo es algo que te debo. Y es que la inspiración no sale de debajo de las piedras, ni siquiera cuando tienes a grandes rasgos claro lo fundamental del mensaje que quieres transmitir. Asique ya ves, en este último mes (menos cuatro días) la inspiración para contestarte no me venía ni a tiros, ni a whiskys ni a nada. No es que tenga la cabeza en otro sitio, es que simplemente no la tengo, lo cual me ha llevado de una manera o de otra, a la desagradable acción de dejar descuidados un poco a los pocos pero suficientes amigos que me precio de más o menos seguir conservando en las distancias de esta vida. Leo lo de tus etapas y no me lo puedo creer, como alguien como tú no ha visto su error, erros que desde la distancia que me da el trasnoche habitual de mi vida me hace ver y decirte que parece que te planteas la vida como etapas quemadas de un carrera continua contra ti mismo. No, me niego en rotundo a ser una etapa quemada de tu vida, y supongo que todos aquellos que te quieren o te han querio (si, querio, con la profundidad de habla de todos) se negaran a serlo. Incluso tu Ella, por muchos tiros que tuviese ese final. Seguimos estando en tu vida y por mucho que nos creas atrás, lejos o perdidos seguimos ahí, dispuestos al encuentro, que bastante jodida es la vida como para andar perdiendo las confianzas, los afectos y “que no haría por ti”. Y que hostias, me alegra que me escribas “correos así”, porque ya pensaba que era algo que no queríamos hacer el uno con el otro y en el fondo de algunas noches, de algunos días, todavía creo que necesito una copa, café o simplemente tiempo contigo, como en los viejos tiempos (que estúpido es decir los viejos tiempos a los 21 años y medio), y me jode haberlo dejado de hacer, tanto en persona como por mail. Así que creo que ya andaba haciéndolo en la distancia, el hablar contigo mentalmente para descargar, porque siempre es necesario un oído amigo y discreto que aporte una otra opinión aunque sepas que no te gustara o que simplemente no la tendrás en cuenta, porque como seres humanos que somos, a veces si nos sacan del camino que queremos andar somos más burros que un arao. Asique en adelante, vuelvolo a recodarte, ¡sigo aquí!.
Y por lo que es de mi, mal haces imaginándome al final de una barra, bebiendo whisky, aparcado pensando en lo bueno del pasado, o simplemente en lo del pasado. Ni siquiera de “ligoteo”. El whisky ya no me hace tanto bien (una pena) aunque sigo teniéndolo como compañero, si no de catalizador de pensamientos, si al menos de camarada de absurdas borracheras, de las que no sale nada en claro, más que un mal encamar y un no mucho mejor despertar. Mi último mes de vida se ha resumido en un largo dormir, inútil, pues ni siquiera es de aquellos de ver la vida pasar desde la distancia de los que tanto te hable hace un tiempo. No sé qué música escuchar, no sé qué libros leer y la verdad estudio algo menos de los que me gustaría o debería, pero sé que aun estoy a tiempo en esta tanda de ponerle remedio aparente sin que manifiestamente sienta que he engañado a los míos, lo cual en cierta manera me consuela. Asique aquí me tienes, aunque hoy venga de un par de copas (solo dos, no elucubres con una placentera borrachera) he cambiado los libros por una sucesión de películas de cine, el whisky por cafés y las mujeres por una distancia rencorosa con el amor, si es que eso existe más allá de un conjunto de sustancias químicas, que nos es que ya hasta de eso dude, es que ni en ello creo.
Porque qué quieres que te diga, ellas (en plural y con minúscula), me sigue poniendo como el primer día sino más, miro culos y escote, ojos y caras e incluso voces con el mismo deseo o incluso más, pero abstracto, sin un ejemplar concreto que me lleve a comparar, pero me he visto pensando y estoy de acuerdo conmigo mismo, que la experiencia me demuestra que por muy preciosas que sean, todas y sin excepción tienen alguna tara, lo que viene a significar que están jodidas de la cabeza, un tanto más que yo, o al menos de una manera distinta que hace que no las quiera tener siempre encima y en ocasiones ni siquiera cerca. Pero no me creas desesperanzado del todo, que a fin de cuentas, al contrario de lo que me pasa con Dios, para las mujeres sigo siendo un mal ateo que espera en el fondo equivocarse y que alguna le saque de su error. Por lo que aquí me tienes, manteniendo a la noche como mi única amiga de tiempos pasados, pero haciéndome el jodido daño de perder los días por culpa de ese par de mamones de mal nacer llamados insomnio y su primo el trasnoche solitario.
Ergo buenas noches, como siempre el más fuerte de los abrazos y el mejor de los deseos, para ti mi siempre y aún Hermano.
P.D.: Me veo en el incomodo deseo de pedirte lo no dado, es decir, que al menos me digas en un razonablemente breve plazo, de alguna manera me hagas saber que has leído estas líneas, más o menos encandiladas por el cariño y el deber de lo debido, para ponerme tranquilo por tu salud (física y mental).